martes, 28 de octubre de 2014

Cookies rellenas de nutella...Sin prisas y con mis pausas...


¡¡¡Paren el mundo que me quiero bajar!!!Así a lo Mafalda, amanecí hace algún tiempo, y tiempo me tomé.
Muchas veces emprendemos viajes a lugares atractivos y apetecibles, llenos de luz, donde encuentras cobijo, entras como un potro desbocado dándolo todo dejándote envolver por ese brillo.Es imposible no ceder ante algo atractivo, un lugar donde puedes canalizar todo aquello que te gusta, que te apasiona y deseas compartir con ansias y con lo mejor de ti.Comienzas una aventura con dedicación, paciencia, esmero, todo parece idílico, fantástico y casi perfecto.
Siempre pensé y sentí, que cocinar es un acto de amor más, incondicional, generoso, una manera más de dar sin esperar a cambio, más que sonrisas que se fundan con la mía, comer y compartir una mesa es siempre un festejo, le damos una chispita de sal a la vida, un dulce guiño. Alrededor de una mesa se crean apegos, se tejen historia, se suman complicidades, se cuentan secretos, surgen amores, se disfruta, se vive...
Rara vez nos equivocamos con los compañeros de mesa, a veces sucede, y duele...Ya no sumas, restas...ya no disfrutas, padeces...
La vida está llena de luces y sombras, y quien no se equivocó alguna vez en elegir a los compañeros de viaje?
Somos dueños absolutos de transitar por donde y con quien caminar, por quienes queremos ser acompañados, con quien andar por el camino, con quienes acabas la historia y con quienes ir en linea recta hacia nuevos principios.
Retomamos con fuerza nuevos retos, depositamos las ganas en nuevas ilusiones, dibujamos otros paisajes, lo vivido siempre nos marca, los momentos felices, los que no, las ilusiones cumplidas, las desilusiones y desengaños, el amor, el desamor, las risas, y por supuesto las lágrimas.
Y sigo en la cocina a través de mis platos, manteniendo mi línea, mi esencia, sigo con la misma actitud y ganas que al principio la de compartir sin más... y a pesar de mis pesares, siempre con la gratitud de lo aprendido y recibido.
Y sigo en mi mundo haciendo las cosas que me gustan, con la gente de siempre, la que me gusta, y sobre todo  a través de mis hijos.Ellos son lo más, son mis ganas, mis risas, mis preocupaciones, mis anhelos...En ellos están depositados gran parte de mis  sueños, sin dudas son la aventura más excitante, hermosa y larga en el tiempo.Son la brújula más precisa del camino, son la cordura que muchas veces manejan mis hilos...Junto a ellos mi familia, mis amigos con el cariño de quien de veras te quieren, los que soportan mis defectos, mis manías, mis carencias y mis excesos...Y aún así no quieren cambiarme.

Si aún seguís aquí leyéndome y visitándome, vamos al lío.....

Ingredientes para 28 galletas


110 gr de mantequilla
250 gr de azúcar moreno
100 gr de azúcar blanca
55 gr de cacao puro en polvo Valor
2 huevos
260 gr de harina
1/4 de cdita de levadura
1/4 de cdita de bicarbonato
1 Pizca de sal
135 gr de gotas de chocolate
3 cdas de Nutella

Elaboración

Mezclamos en un cuenco la harina, la levadura, la sal, el bicarbonato y el cacao.Reservamos.
Batimos la mantequilla a punto pomada junto con los azúcares hasta conseguir una crema.
Incorporamos los huevos uno a uno, batiendo hasta que nos queden bien incorporados a la crema.
Añadimos la mezcla de harina y cacao, poco a poco hasta conseguir una masa lisa y homogénea.
Incorporamos las chispas de chocolate, e integramos bien a la masa.
Formamos una bola, cubrimos con film transparente y refrigeramos 20 minutos.
Rellenamos la manga pastelera con la Nutella, ( también podemos rellenarlas con una cucharita, pero así es más sencillo y preciso).
Retiramos la masa de la nevera y la dividimos en dos partes, una más grande que otra.
Con la primera masa formamos bolitas de unos 3 cm, le damos forma redonda.
Forramos la bandeja de hornear con papel vegetal, vamos disponiendo las galletas en ella, dejando una separación de 5 cm.
Con la yema del dedo, les hacemos un hueco en el centro de cada galleta y rellenamos con nutella.
Con el resto de la masa formamos bolitas más pequeña, con las cuales cubriremos las galletas dándole forma con las manos y sellando los bordes, dejando de forma redondeada.
Horneamos a 170º durante, en mi caso, 8 minutos.
Retiramos y dejamos enfriar sobre una rejilla




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